Recreación histórica del homenaje al Centenario del CONCIERTO FLAMENCO
Los años me han enseñado a reposar unas horas las pasiones antes de acometerlas. Uno entra por la puerta grande del Falla con los ojos de un niño en pantalones cortos, con la raya del pelo empapada en colonia y la euforia recién planchada. Tras dos horas de montaña rusa, con la tensión más arriba del Gallinero, que en este lugar lo llaman Paraíso, sales pegando saltos como caballo sin freno. Mira, que no puedes ponerte a escribir sin más, que te has dejado todos los grifos abiertos.
Un día después. Esa es la medida. Buscas y rebuscas, cómo lo cuentas. Bastinazo. Esa es la palabra, no le des más vueltas. En Cádiz, un bastinazo puede significar muchas cosas, a veces, incluso opuestas, dependiendo del contexto y de la entonación. Lo que formó Javi Osuna en el Gran Teatro Falla el sábado día 18 fue un auténtico bastinazo. Un éxito formidable y sin paliativos. Y lo digo con las palabras reposadas.
Entre el público, con casi todo el aforo vendido, lo más granado del flamenco de Cádiz. La gran cantaora Carmen de la Jara disfrutó de lo lindo desde su butaca en la fila siete. Los insignes flamencólogos Antonio Barberán y Ramón Soler, y el gran Luis Suárez de Ávila, maestro de maestros, que prestó también, no solo sus sabios consejos, sino también parte del atrezo. Tú viste los espléndidos sombreros de ala ancha, auténticas joyas de la época, que lucían David y Jesús. Pues son de su colección personal, al igual que el espléndido bastón que blandía el cantaor jerezano.

How to buy